La revuelta popular iniciada el 18 de octubre es un acontecimiento político inédito en la historia reciente del país que, por sus características disruptivas y masivas, constituye un punto de inflexión tras un largo proceso de cuestionamiento al orden social e institucional neoliberal instaurado por la dictadura y sostenido en términos estructurales por la élite política transicional.

Transcurridos 21 años de construcción ininterrumpida en el seno del pueblo, la Izquierda Libertaria se encuentra asumiendo los desafíos propios de una alternativa transformadora de cara al nuevo ciclo abierto, dotándose de nuevas definiciones táctico-estratégicas respecto de la tesis de Ruptura Democrática y su línea político-general, desplegándose tanto en la movilización popular permanente orientada a transformar el sentido común neoliberal y la estructura patriarcal capitalista, como en la apertura constituyente a través del conglomerado “Chile Digno”, espacio de articulación de las fuerzas antineoliberal no firmantes del llamado del régimen por un “Acuerdo por la Paz”.

Con el compromiso puesto en la rearticulación política, orgánica y social de las clases y franjas subalternas así como en sus demandas históricas por derechos sociales para una vida digna, la Izquierda Libertaria se encuentra trabajando y promoviendo todos los esfuerzos tendientes a la superación del modelo neoliberal y la construcción de una nueva república democrática, feminista, solidaria y productiva que restituya el principio de mayorías en los destinos políticos del país y que haga imposible el retorno de las trampas para beneficiar a los de arriba lo que no tiene más garante que la acción decidida del pueblo en la defensa de su programa y ello no es posible sino arrinconando en las calles y en las urnas a la oligarquía más rancia del continente.

Por un país socialista, feminista y libertario:

¡seguimos construyendo pueblo digno y soberano!

¡Arriba lxs que luchan!

Comisión Política, 12 de Noviembre del 2019