Ante las elecciones municipales del 23 de octubre

20 de octubre 2016

El escenario político actual de nuestro país atraviesa por contradicciones profundas. La soberanía popular, que debería verse reflejada en los distintos espacios de representación, se ha visto sustituida por el poder empresarial, que mediante el financiamiento ilegal a la política ha logrado cooptar el aparato público. Un claro ejemplo de esto, es que hoy el Congreso es más una expresión de estas asimetrías de poder existentes en nuestra sociedad que la representación de los intereses de las mayorías del país. En estas condiciones, los municipios también son parte de esta realidad, lo que debilita su rol como primer espacio de poder comunal, convirtiéndose en extensiones de inmobiliarias, de empresas contratistas de dudosa reputación o del negociado de turno del partido gobernante.

En este complejo escenario, la amplia diversidad de movimientos sociales que en los últimos años han exigido más y mejor democracia ha logrado iniciar un proceso de constitución política, teniendo como principal desafío lograr emerger como una alternativa a los partidos del orden neoliberal. El camino será largo y no exento de dificultades. Dejar atrás la mezquindad orgánica, los personalismos, el activismo testimonial, entre otros desafíos, es parte de un proceso de construcción mayor que tiene por objetivos inmediatos legitimar la acción política como actividad transformadora, superar el neoliberalismo mediante la instalación de derechos sociales y abrir la democracia hacia la sociedad en su conjunto.

La siguiente etapa de este proceso serán las elecciones de alcaldes y concejales de este domingo 23 de octubre. En diversas comunas del país, las fuerzas emergentes han levantado candidaturas que buscan transformar la relación entre municipio y comunidad, con independencia económica del empresariado y con un compromiso político por dejar atrás el Chile del duopolio de la Derecha y la Concertación.

Por otro lado, es importante afirmar que lo que hemos construido hasta ahora no es suficiente. Ni el llamado Frente Amplio, ni los constantes llamados a la unidad de la izquierda nos han permitido instalar nuestra propuesta con la potencia que necesitamos. El peligro de que la izquierda se aísle de lo social o que se empecine en no salir de sus espacios de confort es una permanente. El riesgo de esto tiene dos caras: la primera es limitarnos a convertirnos en un subsidio político del progresismo y la segunda es que no se exprese la fuerza de las masas que viven la cotidianidad más extrema del orden neoliberal.

Por todas estas razones, las próximas elecciones municipales son solo el primer paso de una ruta que debemos construir en conjunto, con autocrítica y sin exclusiones. Porque al final, no debemos olvidar que esta voluntad de transformación no descansa en algunos grupos, líderes o vanguardias, sino que es una expresión y necesidad vital de nuestro pueblo. Como parte de ese esfuerzo, desde Izquierda Libertaria hemos impulsado candidaturas propias en Iquique, Estación Central, Concepción, Tomé, Curanilahue y Valdivia. Asimismo, hemos apoyado los procesos que en todo el país se levantan mostrando una clara alternativa al neoliberalismo desde la ciudadanía movilizada, junto a diversas organizaciones políticas, como Movimiento Autonomista, Pueblo Unido, Revolución Democrática, Convergencia de Izquierdas, Unión Patriótica, Partido Humanista, Izquierda Autónoma o Nueva Democracia. Lo anterior se ha logrado expresar en las candidaturas de Milene Molina en Arica, Ricardo Díaz en Antofagasta, Jorge Sharp en Valparaíso, Luis Soto en La Ligua, Fernando Encina en La Reina, Camilo Brodsky y Valeska Madriaga en Ñuñoa, Joel Olmos en La Cisterna, Guillermo González en Peñalolén, Juan Salvador Polizzi en Concepción, Rosiel González en Corral o Bladimir Corrales y Ruth Caicheo en Ancud, por nombrar tan sólo a algunas a modo de ejemplo.

Finalmente, llamamos al resto de fuerzas que apuestan por la soberanía popular, la conquista de derechos sociales y la profundización democrática a seguir, tras el 23 de octubre, aunando esfuerzos para consolidar un movimiento político y social amplio capaz de abrir camino a las transformaciones profundas que nuestro país está exigiendo.

Izquierda Libertaria